¿Es esta la mejor ruta de la costa vasca? Txakoli, surf y flysch con vistas al Cantábrico
Escrito por
24.08.2025
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Ruta a Orio (Guipúzcoa) por la Ruta Talaia. Por unai

La costa guipuzcoana es un lugar donde confluyen acantilados, verdes prados y un infinito mar Cantábrico. Existe una manera de recorrerlo a paso de caminante y descubrir rincones insólitos en los que se dibujan calas y playas salvajes: la Ruta Talaia o GR-121. El nombre no es casual, ya que discurre por enclaves donde había antiguas atalayas de vigilancia de los balleneros, así que el camino ofrece unas panorámicas privilegiadas del litoral.
Es una buena excusa para hacer senderismo en un paisaje de infarto, con espacios naturales de gran belleza como Jaizkibel-Ulia, el biotopo Iñurritza o los flysch. Además, podemos aprovechar para conocer algunos de los pueblos con más encanto de la costa vasca como Hondarribia, Pasaia, Orio, Zumaia o Mutriku. Siempre con el mar como acompañante.
Las etapas de la Ruta Talaia
La Ruta Talaia cuenta con seis etapas con diferentes longitudes y niveles. Podemos hacer todas o realizar aquellas que mejor se adapten a nuestra forma física.
De Hondarribia a Pasaia

Es la etapa más dura por su longitud, aunque también es una de las más populares por la gran belleza de su paisaje. Comienza en el puerto de Hondarribia, desde donde hay que subir una cuesta con bastante pendiente hasta el emblemático faro de Higer. Un monumento de estilo neoclásico situado en la entrada de la desembocadura del Bidasoa y rodeado de bares, restaurantes y un camping.
El camino se adentra en Jaizkibel, un monte pegado al mar que está declarado Zona de Especial Conservación (ZEC) que cuenta con diferentes torres-atalayas que siguen en pie. También se pueden ver los restos del fuerte de Lord John Hay, una construcción alzada por las tropas liberales durante la última guerra carlista (finales del siglo XIX).
Tras unas 5-7 horas de marcha, el senderista hace el último esfuerzo, la bajada a Pasaia, donde le espera un encantador pueblecito dividido por la ría. Se puede cruzar de una parte a la otra con unas lanchas motoras que funcionan como una línea regular de transporte.
De Pasaia a Donostia

Una opción no demasiado dura (lleva unas tres horas) que une dos núcleos muy bien comunicados con transporte público, por lo que se puede volver al punto de inicio sin ningún problema en autobús, tren o taxi. Pasa por la puerta del Albaola Itsas Kultur Faktoria, que es el museo ubicado en el astillero en el que trabajan carpinteros construyendo y restaurando embarcaciones tradicionales. Hay una réplica del ballenero San Juan, del siglo XVI.
Al llegar al final del paseo de Pasaia, junto a la ría, hay que subir unas escaleras hacia el monte Ulia. Se pasa cerca del faro de la Plata y de los restos de antiguos acueductos. Uno de los lugares más curiosos a visitar es la Peña del Ballenero, un antiguo bar-mirador que había en la zona y que servía de atalaya. En la actualidad, el entorno está repleto de frondosa vegetación.
De Donostia a Orio

Aquí la Ruta Talaia prácticamente sigue un tramo del Camino de Santiago del Norte, subiendo desde la playa de Ondarreta hacia el monte Igeldo, que se atraviesa por completo. A los 3 kilómetros de haber dejado atrás la capital de Guipúzcoa, el senderista se encontrará en una zona rural con prados y ganado pastando.
El recorrido continúa por la ermita de San Martín, patrón de peregrinos y caminantes, antes de bajar a Orio. Es un pueblo muy conocido por sus traineras y tiene un casco antiguo pequeño y bonito para callejear. Es destacable la iglesia de San Nicolás de Bari, del siglo XIII, que forma parte del recinto defensivo. Y ya que estamos en la ruta de las atalayas, podemos ver un hueso de ballena del siglo XIII en la oficina de turismo.
De Orio a Zumaia

Esta etapa tiene hasta tres núcleos de población con todos los servicios, por lo que se puede hacer con calma y parar a tomar un refresco o descansar. Comienza con una subida entre viñedos de txakoli de la zona de Talaimendi, pasa por el biotopo Iñurritza y cuenta con vistas al mar Cantábrico. También se pueden ver el canal, las dunas y las marismas que preceden a Zarautz.
Por último, bajaremos una fuerte pendiente para llegar al municipio costero famoso por sus olas para hacer surf y por el restaurante de Karlos Arguiñano. Tras cruzar todo el paseo marítimo de Zarautz, la Ruta Talaia prosigue por la antigua calzada hacia Getaria, subiendo al barrio de Santa Bárbara, de nuevo entre viñedos y el mar. Después de atravesar Larramendi, se llega al pueblo costero de Zumaia por la playa de Santiago.
De Zumaia a Deba

Una etapa algo exigente por la subida, pero que vale la pena porque nos acerca a uno de los paisajes de la costa vasca más espectaculares: los flysch de Zumaia. Desde la ermita de San Telmo, en lo alto del municipio, hay vistas que quitan el hipo de estos cortados que desvelan la historia de la Tierra. La ruta sigue por los sorprendentes acantilados de Algorri y Pikoketa, para seguir por las campas de Elorriaga y su mirador.
El camino deja otras estampas de postal en Mendata-Sakoneta, uno de los rincones más impresionantes del Geoparque de la Costa Vasca. Y llega hasta el mirador de Itxaspe y el entorno de la ermita de Santa Catalina.
De Deba a Mutriku

La última etapa de la Ruta Talaia es una de las más cortas y asequibles. Son unos 8 kilómetros hasta el pueblo pesquero de Mutriku, famoso por sus anchoas. Desde ahí, hay que caminar cuatro kilómetros más para llegar hasta la playa de Saturrarán. Una bonita zona de baño muy cerca ya de Ondarroa, donde destaca el impresionante flysch negro.
Raquel Andrés
Periodista y aventurera. Me has podido leer en Escapada Rural, Diari Nosaltres La Veu, La Vanguardia, El Salto y otros medios. Habitante y amante de las zonas rurales, sea cual sea el destino. Procuro escaparme una vez por semana con las botas de montaña, el arnés o el neopreno. También soy un intento de baserritarra.